La promesa de un gimnasta que canta reguetón

Nin Reyes, el primer gimnasta dominicano en bañarse en oro en una Copa del Mundo, es, además, un cantante de reguetón atípico: antes que producir videoclips en los que se palmotea a mujeres en bikini, sentado en un yate y con un whisky en las rocas, ha preferido dar volteretas para cumplir su palabra: construirle una casa a su madre. El muchacho que creció en un batey, entre paredes de madera y láminas de metal oxidado, se repite esta frase: “Sigue tus sueños”. Felices los ocho: él, sus padres y sus cinco hermanos.

En tiempos de J Balvin, J Álvarez y Nicky Jam, el nombre de este muchachito podría confundirse con el de un nuevo reguetonero: Nin Reyes. Peor aún si su llegada al Aeropuerto Internacional de Las Américas, en Santo Domingo, provocó el eufórico acoso de micrófonos y cámaras la noche del último lunes.

Audrys Nin Reyes, un fornido petiso sacalagua de 22 años, rizos caramelo y ojos pardos, lucía muy cansado por el largo viaje desde París. Arrastraba un dolor en la rodilla izquierda y sonreía por compromiso. Sin embargo, de su pecho colgaba el motivo de tanto alboroto, una segunda medalla de oro, tras disputar su segunda Copa del Mundo en salto de taburete, la disciplina de la gimnasia artística que se ha convertido en su crédito hipotecario.

La primera medalla de oro, obtenida en mayo de este mismo año en la Copa del Mundo de Croacia (sí, en la gimnasia los torneos a ese nivel pueden darse en una misma temporada), acaparó todas las miradas en la tierra del merengue y la bachata. Aquella vez, al salir del embarque del Aeropuerto de Punta Cana, Audrys enmudeció a la prensa con un inusitado pedido. Inverosímil en un campeón mundial:

Con que le den una casa a mi mamá es suficiente, yo entrenaría tranquilo. Si ella está feliz, yo estoy feliz.

Nin Reyes ha ganado oro en la modalidad de salto de taburete en las dos Copas del Mundo realizadas este año: en Croacia y en Francia. FRIEDEMANN VOGEL/GETTY IMAGES

Tras vivir unos años en el Batey 7, un caserío caribeño de viviendas rústicas, los Nin Reyes buscaron darle un salto de calidad a sus seis hijos al mudarse a Barahona, la ciudad que produce la fruta nacional más deliciosa: el plátano. Sin embargo, la caída no fue tan cómoda. Audrys tenía siete años cuando su padre, Freddy Nin, tuvo que montar una casita utilizando maderas secas con acoples de láminas de metal oxidado como techos y puertas.

Para cuando cumplió los once, el menor de los Nin Reyes conoció a su entrenador Amaurys Holguín y empezó practicar la gimnasia artística. Bastaron seis meses para que el chico pegara un brinco a la capital. Audrys dejó esa humilde casa de Barahona y se mudó a la Villa Olímpica Deportiva, en Santo Domingo. Y allí creció, alternando la escuela con taburetes, los cuadernos con paralelas y los lápices con los anillos. Así se formó el campeón: extrañando a sus cinco hermanos mayores, a Freddy, su padre y, sobre todo, a Crucita, su madre, a quien le hizo una promesa antes de partir.

A inicios de este año, Audrys mantenía sus rutinas de ocho horas de entrenamiento, pero las malas noticias desde casa lo desconcentraban. Las fuertes lluvias tropicales inundaron esa pequeña casucha construida por su papá obligándolos a rentar un apartamento. El dinero es lo que menos sobra en la casa de una trabajadora de limpieza de un colegio público y de un hombre que hace mandados en un mercado. Peor aún si la dueña de la vivienda ordena la entrega inmediata de las llaves y no hay dónde pasar la noche. En Santo Domingo, Audrys era un incógnito y solo apuntaba a saltar sobre el taburete más importante de su carrera: la Copa del Mundo de Gimnasia Artística que se disputaría en Croacia.

El gimnasta dominicano, autor de los temas “Dime pronto bebé” y “Me tienes loco”, ha participado en un video musical de los reguetoneros Ceky Viciny y Romano Exponente. FAN PAGE DE NIN REYES

Antes de ir, nosotros dijimos que íbamos a buscar lo que me pertenece: mi medalla le dice risueño el joven quisqueyano a Nelson Javier, un entusiasta presentador de televisión que se descose en elogios y hasta pide se le bese la mano a “alguien que trae oro mundial a un país en crisis moral”.

La proeza que le ha dado tantos réditos a Audrys Nin Reyes se denomina Dragulescu, en homenaje al gimnasta rumano Marian Dragulescu que ha ganado casi todo y a sus 36 años sigue luchando por alcanzar su única presea pendiente: el oro olímpico. Imitar al histórico Dragulescu de por sí es una insolencia a la que solo un petiso criado en un batey puede atreverse.

El Dragulescu es un espectacular salto que consta de dos vueltas en el aire con las rodillas sujetas en posición fetal y una tercera vuelta con las piernas estiradas para amortiguar la caída. A diferencia de como lo hizo el creador del salto en Atenas 2004, Audrys todavía no logra caer de pie en un solo golpe sobre la colchoneta. Aun así, el atrevimiento le ha valido para cerrar un 2017 de ensueño: cinco medallas de oro y una de bronce en competencias alrededor del mundo.

Pero sobre todo, el Dragulescu ha sido la mezcla de concreto que Audrys Nin Reyes ha podido utilizar para edificar el sueño de su madre: una casa propia. A su llegada de Croacia, Audrys fue recibido como un héroe nacional. Se volvió usual invitado en magazines dominicanos, recibió saludos del ministro de Deportes y hasta una carta del presidente dominicano Danilo Medina. En toda presentación, Audrys solo narraba las condiciones en la que vivía su familia en la capital del ‘plátano power’.

La principal motivación de Audrys, su madre, Crucita Reyes, ya tiene al fin una casa con material noble en Barahona. Las inundaciones quedaron en el pasado. MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE REP. DOMINICANA

No pasó ni una semana para que el Instituto Nacional de Vivienda (INVI) de República Dominicana anunciara que le construiría una casa a la familia Nin Reyes en el mismo Barahona. Aquel chiquillo que dejó la casucha de maderas por viejos taburetes en Santo Domingo logró la felicidad para Crucita Reyes, su madre. Una recompensa a las ocho horas diarias que dedica a intentar ese Dragulescu con el que superó a Israel, Bielorrusia, Croacia y hasta a la misma Rumania.

Si tú tienes esa voluntad de llegar, tú no puedes permitir que un obstáculo se interponga en tu camino. Yo le doy con todo, yo estoy con mi Dios y con el apoyo de mi gente dice Audrys, también bachatero y fan de Romeo Santos.

Audrys también ha sabido aprovechar la ocasión para darse a conocer como Nin Reyes: un novato cantante de reguetón que ya había publicado en YouTube sus composiciones discotequeras “Dime pronto bebé” y “Me tienes loco”. Así fue que Nin Reyes consiguió interpretar su hit más importante en televisión: “Sigue tus sueños”.

El salto de los sueños a la realidad aún no ha acabado. Este año Audrys podría volver a pisar el aeropuerto con más medallas doradas colgando de su cuello. Volteretas que lo podrían hacer caer de puntillas en Tokio 2020, y así pasar a la historia como el gimnasta olímpico que saltó para construirle una casa a su madre. Los taburetes y las colchonetas aún lo esperan para perfeccionar ese Dragulescu quisqueyano. ♦

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