Leonardo Ledesma Watson

La primera vez que sudó consciente fue por diversión. La segunda, por miedo. Hijo único y nieto único, no tuvo con quién andar en su primera infancia hasta que salió a la calle donde se jugaba al fútbol corriendo, se iba al colegio al trote y se cogía el bus a la universidad al galope. En todas estas actividades, desde que nació hasta que se hizo grande, se sudaba. Después empezó a escribir y se dio cuenta de que no había más fluidos recorriéndole el cuerpo, y empezó a hallar su lugar en el mundo. En medio de esa aparente calma y paz, fue después que entendió que el periodismo y la literatura eran tan físicos como mentales, hasta que lo alcanzó la paternidad y tuvo a Rafaela, su primera hija. Ese día, sudó frío.

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