Ibtissam, la maestra de los chimpunes

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Ibtissam Bouharat, la mejor futbolista de Marruecos, se retiró en 2016, aunque ella siempre haya sido más que eso. Es una heroína de la represión que existe en diversos países árabes donde la situación de la mujer es crítica. La esperanza de que en algún momento todo sea equitativo surge de esta clase de mujeres que terminan por convertirse en ejemplos de superación.

En un mundo donde el machismo impera, Ibtissam se esforzó mucho para llegar a ser la mejor. Tuvo que convencer a sus padres de que el fútbol era su pasión. Ellos le habían prohibido practicarlo, pero ella era un claro ejemplo de que el talento natural existe. Nació en una familia donde nadie era futbolista ni seguía este deporte. Eso complicó su sueño, aunque nunca lo vio imposible. Un día, sus papás la vieron jugar y no tuvieron más remedio que reconocer la genialidad que brotaba de sus pies.

El fútbol femenino siempre ha carecido del apoyo mediático que tiene el fútbol masculino: un claro ejemplo es el tema salarial. En el caso de Marruecos, las futbolistas que visten la camiseta nacional están lejos de ganar cuatro millones de euros anuales como su par masculino Mehdi Benatia o de tener un valor de veinticinco millones de euros en el mercado futbolístico como Hakim Ziyech.

Aunque esto nunca fue excusa para Ibtissam. La mediocampista logró una carrera exitosa al pertenecer a siete equipos diferentes y finalmente, su consolidación llegó con su traspaso al PSV Vrouwen (2014-2016) de Holanda donde terminó su carrera prematuramente a los 26 años.

La futbolista de padres marroquíes vistió por cuatro años la camiseta de la selección belga en categorías inferiores, pero su corazón latió más por el elenco africano y, recuerda, que si bien es cierto que existen diferencias con los hombres, todos deben tener el mismo objetivo: ser mejores personas en un mundo más igualitario.
Ibtissam Bouharat es una profesional obstinada pues no solo ha coleccionado equipos, sino que también sabe siete idiomas: francés, holandés, inglés, árabe, español y alemán. Ello la llevó a enrumbarse en un nuevo desafío social: la educación.

A partir de que Marruecos logró la Independencia del Protectorado de España y de Francia en 1956, muy lentamente la situación de las mujeres empezó a cambiar. A pesar de que el acceso masivo a la educación fue primordial en este proceso, actualmente solo el 40% de mujeres terminan la primaria y secundaria. Es por ello que la atleta nacida en Amberes, Bélgica en el año 1990, ha decidido dejar el balón a un lado para ser maestra de inglés y holandés en una escuela secundaria. Su deseo de enseñar la llevó a que en su última temporada viajara diariamente al colegio. Su vida se dividió entre la pelota y las pizarras.

El éxito actual de las mujeres en el fútbol es una respuesta para los que aún creen que pueden utilizar el deporte para “masculinizar” a los hombres cuando son niños. La inserción de la mujer en este ámbito es cada vez mayor, sea como hincha, árbitra o jugadora, pero aun así sigue siendo relegada. Incluso en algunos países de Oriente se les prohíbe la entrada a los estadios.

Es por eso que las mujeres empiezan a tomar conciencia de que la única forma de pelear contra este fenómeno, que es la violencia machista, es la lucha en todas las plataformas y por qué no empezar a erradicarla desde el fútbol. Recordemos, el deporte no tiene género. ©

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