Natalia Gaitán, la sobreviviente

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Colombia es uno de los países que mejor viene trabajando en sus divisiones menores y, por consecuencia, exporta grandes jugadores como James Rodríguez, Yerry Mina o Mateus Uribe. La mayoría de ellos pasaron por el torneo del fútbol colombiano masculino, y ahora destacan en los mejores equipos del mundo. ¿Pero qué pasa con la liga femenina? ¿Desde hace cuanto lleva creada? Aunque cueste creerlo, recién desde febrero del 2017.

Por eso para Natalia Gaitán lograr ser futbolista profesional resultó una tarea de mucha constancia. Nada más con cinco años tuvo el partido más complicado de su vida: le detectaron leucemia linfoblástica aguda. Este tipo de cáncer afecta a los glóbulos rojos, blancos y plaquetas, y tan solo el 30% de los afectados logra salvarse. Luego de dos años de tratamiento pudo gambetear a esta enfermedad e iniciarse en el fútbol desde pequeña, jugando a la pelota con su papá y su hermano. El primer gran desafío de su vida había sido sorteado.

Doce años después, se sumó al Club Internacional, el primer equipo de fútbol femenino de su ciudad natal, Bogotá. Pero esa nueva etapa de su vida coincidió con el último año de la escuela y, entonces, Natalia tuvo que decidir entre los estudios y el fútbol porque, como dice ella, en Colombia ambas disciplinas no van de la mano. Partir a Estados Unidos le permitió cumplir ambas metas: estudiar la carrera de Marketing y Negocios Internacionales en la Universidad de Toledo en Ohio y jugar fútbol simultáneamente. A los tres meses de haberse graduado, recibió una oferta del Zaragoza para jugar en España. Desde entonces, se mantiene en la élite del fútbol europeo: actualmente lleva tres temporadas en el Valencia de España.

A nivel selección, ha participado con la Sub 17 y  Sub 20 de Colombia en los Mundiales en Nueva Zelanda y Alemania, respectivamente. La actual capitana de la selección mayor disputó, también, el Mundial de la máxima categoría en Canadá 2015, llegando a los octavos de final y haciendo una campaña digna para su país. Asimismo, la visión de la Natalia Gaitán es ambiciosa no solo con las canilleras puestas: está presta a ayudar con sus conocimientos académicos al desarrollo del fútbol femenino en su país.

En una entrevista a una reconocida cadena de noticias, mencionó: “A nivel profesional quisiera aportar fuera del campo, como lo he hecho desde dentro, y quiero apostar por esto. Creo que [el fútbol colombiano femenino] tiene mucho potencial y que la gente no se imagina lo que puede llegar a ser en diez años”.

La historia de Gaitán es sorprendente por donde se le mire: venció al cáncer, se graduó, se rehabilitó de una grave lesión, migró, luchó y lo sigue haciendo hasta ahora. Ella lo siente así, por eso lleva tatuada la palabra ‘Superviviente’ en el idioma persa. Ella también espera que, para que otras chicas no pasen lo que ella pasó, la sociedad visibilice más el fútbol femenino y le dé el espacio que merece. Esa es la cancha que necesitan todas para vencer la desigualdad. ©

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