Anne-Christine Poujoulat/AFP/Getty Images

Un amor indeleble

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La noche del miércoles 15 de noviembre de 2017, esa bendita noche cuando Clement Turpin pitó el final del partido por el repechaje mundialista, supe que mi sueño se cumpliría. Desde que tengo memoria, el Mundial de fútbol ha sido lo más importante de todo lo menos importante en mi vida. Sigo el mayor torneo de selecciones desde el 2006 y desde entonces me preguntaba si alguna vez vería a Perú jugarlo. Esa noche de noviembre, en el estadio, mis ojos lo confirmaron. Perú volvía al Mundial. Tengo diecinueve años. Esperé solo doce para poder ver a mi país en la Copa del Mundo. Fueron cuatro eliminatorias largas, angustiosas, pero valieron la pena.

Dios ha querido darme la oportunidad de venir a Rusia, este país lejano e intimidante, para alentar a mi selección. En el avión, los pasajeros vestían camisetas y casacas blanquirrojas, como si fuera un vuelo nacional de Lima hacia Tumbes. He tenido la chance de ver a Perú en un partido mundialista (contra Francia, en Ekaterimburgo) y nunca viví algo parecido. El Ekaterimburg Arena parecía el Estadio Nacional, abarrotado de decenas de miles de peruanos. Hemos conquistado Rusia, en todo sentido. Los hoteles, las plazas, los taxis e incluso los barcos se visten de rojo y blanco. Los hinchas de las demás selecciones también están presentes con sus colores y cánticos, pero nosotros los peruanos somos más potentes. Como reza un slogan publicitario, somos incondicionales.

Unos días después del partido con Francia, caminé por Moscú vestido con mi camiseta peruana. Algo mágico ocurrió entonces: hinchas de selecciones ajenas alentaron a Perú. Nos miraban, saludaban y vitoreaban “¡Arriba Perú!”. Algunos rusos, incluso, me han hablado de Jefferson Farfán y su protagonismo en la liga rusa. Eso hemos logrado los peruanos. Protagonismo y sentimiento. Nuestro amor incondicional por la camiseta, nuestra pasión al alentar ha cosechado el cariño de todos los extranjeros.

Ese apoyo incondicional, ese aliento que no tiene punto final, no será distinto en Sochi. La selección peruana está eliminada de la Copa del Mundo, con dos derrotas (ambas por la mínima) y sin anotar un gol. Algunos opinan que ir hasta el Mar Negro para seguir a una selección que no tiene chances es medio extraño. Pero no para mí. Yo he seguido a la selección en cada partido de las Eliminatorias y la Copa América y la he apoyado cuando más nos necesitaba.

La ilusión de clasificar a octavos se ha apagado, pero existen otras ilusiones para los que irán mañana al estadio, como poder asistir a una victoria peruana en un Mundial (algo que no ocurre desde el Perú-Irán en Argentina ’78) o de gritar un gol peruano en el mejor torneo que existe. Esas son las pequeñas cosas que mantienen viva la ilusión del hincha.

El avión hacia Sochi estuvo lleno de peruanos, tal como los vuelos a Ekaterimburgo días atrás. No solo la actitud del equipo ha cambiado de manera positiva, también la de los hinchas. Es increíble cómo los seguidores de la selección ahora son incondicionales, respetuosos y no le reprochan nada a los jugadores. Es verdad que nos embarga un sentimiento indefinible debido a nuestra temprana eliminación, pero también es increíble ver que tantos hinchas viajan miles de kilómetros en un país desconocido para acompañar a su equipo noventa minutos más.

La ilusión de clasificar a octavos se ha apagado, pero existen otras ilusiones para los que irán mañana al estadio, como poder asistir a una victoria peruana en un Mundial (algo que no ocurre desde el Perú-Irán en Argentina ’78) o de gritar un gol peruano en el mejor torneo que existe. Esas son las pequeñas cosas que mantienen viva la ilusión del hincha”

No importa la edad, el género o en qué parte del país hayamos nacido; lo que importa es que somos peruanos y hemos demostrado que amamos y alentamos sin parar a nuestra selección sin condiciones. El fútbol es más que un deporte; es más que un juego de pelota. El fútbol es unión, ambición y pasión. Gracias al fútbol, los peruanos que hemos venido a Rusia hemos vivido una experiencia inolvidable, probablemente irrepetible. Caminar por Moscú, Saransk, Ekaterimburgo o Sochi y encontrar a miles de compatriotas en cada cuadra es indescriptible. El fútbol nos integra y nos hace soñar en grande.

Es cierto que ya estamos eliminados. Quizá el equipo salte a la cancha en Sochi solo para cumplir con su participación. Pero el sueño continúa. Ese sueño de ver a Perú en el Mundial de fútbol recién ha comenzado. Tenemos equipo para pelear contra cualquiera. Podemos soñar con la Copa América 2019 y con un lugar en Qatar 2022, y los hinchas lo sabemos. Sabemos que ahora hemos escalado alto y el mundo nos mira con respeto, ese respeto que tan ansiadamente esperamos todas nuestras vidas.

La hinchada ha ganado un reconocimiento que nadie esperaba. Nuestros cánticos y barras nos han unido y se han sentido en las calles y estadios rusos, en buses, aviones, trenes y en las pantallas del mundo. No podíamos pasar desapercibidos. Me atrevo a decir que el Perú tiene la hinchada más linda del Mundial. A pesar de haber sido eliminados prematuramente, la Copa del Mundo extrañará mucho a los peruanos, al “cómo no te voy a querer” en las caminatas de una hora hacia los estadios y al himno más lindo cantado con el corazón antes de cada partido.

El hincha irá al estadio con la ilusión de gritar un gol peruano, celebrar una victoria y aplaudir a nuestros jugadores. Se lo merecen. Eso es amor incondicional. Como decía Daniel Peredo, un gol más va a haber. ©

Estudiante de Universidad, loco por el fútbol e hincha incondicional de la selección peruana. Suda con los estudios, los números y las letras. Suda las amanecidas y los difíciles exámenes. Suda con las idas al estadio, los gritos de gol y el nerviosismo de las derrotas. Suda con sus siete hermanos y el divorcio de sus padres. Suda en estado de shock por ver a Perú en un Mundial.

3 Comments

  1. He visto la magia de ese fútbol que dices a través de la televisión y los vídeos de redes, pero a través de esta columna me has transmitido lo indescriptible. Ese sentimiento que solo los peruanos podemos sentir en estos momentos estemos en Rusia o en alguna otra parte del mundo. El fútbol no es mi pasión y no lo es par muchas personas, pero esta vez el mundial es mucho más que fútbol.

  2. Muy buen articulo de un hincha peruano muy joven que vio realizado uno de sus objetivos, ARRIBA PERU POR SIEMPRE!!!

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