Más sombras sobre la investigación a Acuña

Una resolución que se cae a pedazos por donde se le mire y una Comisión de Justicia de Segunda División con serios cuestionamientos sobre su imparcialidad. En la primera parte de esta investigación, la Revista Sudor analiza el fallo sobre los presuntos sobornos que liberó de culpa al polémico presidente del Club César Vallejo, César Acuña, conocido por su particular criterio ético de “Plata como cancha” y “No es plagio, es copia”.

No son pocos los cuestionamientos a la Comisión de Justicia de la Segunda División (CJ-SD), presidida por Renzo Villagra Herrera. El caso de los presuntos sobornos pagados por la Universidad César Vallejo a otros clubes, a través de dos de sus exjugadores, sigue cubierto por un halo de sospecha. Tras el controversial fallo que exime a César Acuña, presidente del club trujillano implicado, el representante del órgano de justicia del torneo de ascenso ha tratado de aclarar en todo momento que el proceso estuvo guiado bajo una sola premisa: la “transparencia”.

Esa transparencia alegada por Villagra Herrera permitió que Fischer Guevara y Lee Andonaire, ambos exfutbolistas de César Vallejo y delatadores accidentales de Acuña en los audios filtrados, fueran sancionados con cinco años de inhabilitación. Esa misma transparencia permitió que Ryan Salazar, futbolista de Unión Huaral y autor de la denuncia, sea inhabilitado por dos años. Pero esa misma transparencia no fue suficiente para lograr que las evidencias sirvieran de base para probar la culpabilidad del excandidato presidencial. En lugar de que los testimonios fueran la oportunidad para revelar un entramado aún más oscuro, acabaron reducidos a un simple malentendido.

Antes de revelar datos inéditos sobre dos de los tres miembros firmantes del fallo de la Comisión de Justicia de la Segunda División, conseguidos en exclusiva por la Revista Sudor, toca revisar la sentencia del colegiado para comprender todo lo actuado hasta el momento y analizar si realmente tuvo una actuación “transparente”, como asegura Villagra Herrera.

El origen del escándalo

Desde un principio, el caso se basó en las dos revelaciones hechas por Fischer Guevara y Lee Andonaire, realizadas de forma espontánea, sin presiones y en momentos diferentes. Ambas ponen en evidencia una misma práctica, un mismo protagonista y una misma conexión entre los involucrados:

Guevara:“Me llamó el tío Acuña, y me dijo Fischer habla con la gente del Huaral, me dice, porque yo sé que Boys les va a tirar un dinero. Búscame tres, cuatro jugadores. Yo les doy esa plata del Boys para que jueguen normal. No estoy diciendo que vayan para atrás ni nada porque vamos a ir con todo, vamos con árbitro y con todo, así para que estén tranquilos”.

Andonaire: “Me llamó el ingeniero César Acuña, directamente él. Como sabe que no cobramos tanto tiempo, nos ofreció lo mismo que nos está ofreciendo Boys: Cincuenta mil. No pude ‘guerrearle’ más porque yo ya lo conozco al ingeniero…”.

En el caso de Andonaire, se revelan otros detalles que demostrarían la autenticidad de la versión: el exfutbolista de Vallejo remarca que fue “directamente” Acuña quien lo llamó, y que le dijo que el presidente de Sport Loreto, Ricardo Mejía Sifuentes, encarcelado a causa de una investigación por corrupción en Ucayali, recibiría ayuda de su partido político, Alianza para el Progreso.

César Acuña, fundador y presidente del club trujillano desde 1996, vio en el fútbol un trampolín a la política. PRENSA UCV

En resumen, en ambos casos es la misma práctica: pagar para neutralizar el supuesto incentivo de Sport Boys. El mismo protagonista: César Acuña como supuesto promotor de la oferta. Y la misma conexión entre las partes: dos exfutbolistas de Vallejo familiarizados con las formas del presidente del club trujillano: “No pude ‘guerrearle’ más porque yo ya lo conozco al ingeniero”.

Además, una certeza se desprende de lo afirmado por ambos jugadores: eran tan solo mensajeros de un tercero (presuntamente César Acuña). ¿Tenían alguna ganancia o redito por inventar esta versión? ¿Podían estar alardeando de un contacto poderoso? Cuesta creerlo. Ninguno de los dos sacaría el dinero de sus bolsillos con el solo propósito de manchar la honra de Acuña.

¿Estaban tanteando a sus colegas? También es poco probable ya que el tono de ambos no admite dudas: están informando de una entrega concreta de dinero. Incluso Andonaire da precisiones exactas en un audio de WhatsApp a todo el plantel de Sport Loreto sobre qué es lo que se debe hacer a cambio del dinero. De la coartada de la “pulseada”, poco o nada.

Los cambios en las versiones

El primero en negar lo afirmado en los audios fue Fischer Guevara, el 28 de octubre, a través de un video difundido en redes sociales: “Quiero desmentir que haya tenido algún contacto con personas de la UCV (Club César Vallejo)”, sugiriendo que como su equipo, Deportivo Coopsol, le ganó a Vallejo, era imposible que haya querido “favorecerlo”.

Poco después de la desmentida, circuló una fotografía verificada en la que Guevara aparece con un fajo de dinero entregado por César Acuña, quien luce sonriente en el selfie compartido en un grupo de WhatsApp de los jugadores de Coopsol. “Ya me acaba de dar las 5 lucas. Boys manucci hualgayoc y victoria hay mas plata. Lo a dado para quedar bien plata como cancha” (sic).

Dos días después, Lee Andonaire hizo lo propio en una entrevista a América Noticias: “En un comienzo yo les dije a los muchachos (jugadores de Sport Loreto) me ha llamado el ingeniero (Acuña), pero no tenía la certeza que era él. Me pudo haber llamado cualquier otra persona. No me dijo te habla el ingeniero César Acuña, solamente me dijeron que eran de la César Vallejo”.

Según esta nueva versión, admite que recibió la llamada tanto de Vallejo, como de Boys: “Yo recibí las llamadas de ambos equipos. No tengo claro si fue el propio ingeniero (César Acuña) que me llamó… En ningún momento he recibido dinero de nadie, eso lo descarto totalmente”.

De este cambio repentino de versiones surgen algunas preguntas inmediatas: ¿Por qué dos jugadores en distintas situaciones inventarían que fue César Acuña el que les daría dinero para sobornar a otros colegas en favor de César Vallejo, equipo que disputaba el título? ¿No es lógico, por el contrario, dudar del cambio de versión una vez que los audios se hicieron públicos?

Por lo menos, debieron tomarse con pinzas estas dos nuevas versiones, hechas bajo amenaza de ser demandados por el Club César Vallejo, y que son totalmente opuestas a las escuchadas en los audios, en diálogos espontáneos y sin otro móvil que resultase consistente.

Lee Andonaire, a la izquierda y de amarillo, cambió hasta cuatro veces su versión acerca del supuesto soborno. ADFP-SD

Para José Luis Noriega, expresidente de la Comisión de Justicia de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), “el fallo es muy cuestionable por el hecho de haber tomado en cuenta las retractaciones de los futbolistas y no las pruebas”.

“Los magistrados están en la obligación de poder desestimar la retractaciones si alguien se retracta ante pruebas tan contundentes [como los audios]. Pero acá ha ocurrido todo lo contrario”, explica.

¿En qué casos debería aceptarse una retractación? “Solo cuando se demuestra que se declaró o se dijo algo porque estaba siendo obligado. Si no es el caso, los magistrados no deberían darle ningún mérito”, dice. Por eso, en su opinión, la Comisión de Justicia de la FPF debe declarar nula la resolución de la CJ-SD y ordenar la creación de una comisión ad hoc que revise otra vez el caso.

Una investigación sin conjeturas

¿Con qué hipótesis partió la Comisión de Justicia de la Segunda División? En teoría, debió haber sido con la de la natural sospecha sobre César Acuña, aludido en ambos casos, y que, además, cuenta con serios cuestionamientos éticos, si se recuerda la entrega de dádivas durante la última elección presidencial 2016 (el caso “Plata como cancha”) y los casos de plagio de libros y tesis para optar a grados académicos (el caso “No es plagio, es copia”).

Pero, en cambio, de la revisión de la sentencia se desprende que la hipótesis de los comisionados fue que dos jugadores pudieron haber inventado el pago de presuntos sobornos sin más razón que la de perjudicar a un directivo. Así de simple. Solo porque se les antojó.

La CJ-SD toma como elemento central de sus pesquisas las cartas notariales de Guevara y Andonaire, en respuesta a otras dos enviadas a ellos por el propio César Acuña en las que se les pide retractarse y pedir las disculpas correspondientes. ¿Qué se esperaba que hicieran los jugadores? Por supuesto, ante el escándalo mediático, optaron por retractarse.

Tanto Boys, como Vallejo, son señalados de pagar sobornos, pero la CJ-SD no siguió las pistas. PRENSA SPORT BOYS

Para la CJ-SD, el testimonio bajo advertencia adquiere mayor valor que la confesión accidental y espontánea. De esa forma, se anula toda posibilidad de investigación. Porque si se toman por ciertas tan solo las retractaciones, en las que se asegura que “solo fue alardeo para verificar el ánimo del equipo” (Andonaire) o que “dichas conversaciones grabadas fueron producto de su actuar personal” (Guevara), entonces todo se revuelve bajo un argumento simplista y que roza la ingenuidad: los sobornos fueron producto de la imaginación de ambos jugadores.

“Habían testimoniales y fotografías y a partir de ello podía haberse armado una hipótesis y luego juzgar. Pero la hipótesis que han armado es todo lo contrario: le han pedido disculpas a Acuña y han sancionado al denunciante. Es increíble. Ryan Salazar debió haber sido un colaborador de la justicia. Debieron haberlo premiado”, explica José Luis Noriega.

La CJ-SD da por concluida una investigación con la sola retractación posterior a los dos testimonios espontáneos, independiente uno del otro, pero que coinciden en el fondo. En lugar de dar paso a las conjeturas, la pesquisa a cargo de los comisionados se anula a sí misma al dar total credibilidad a las cartas notariales rectificatorias de dos jugadores amenazados con ser demandados.

En lugar de haber admitido a pie juntillas la rectificación, lo que tocaba de forma inmediata era la verificación del supuesto móvil de ambos jugadores. ¿Por qué habrían de mentir, coincidentemente, en perjuicio de una misma persona, dando precisiones muy similares entre sí? Una pregunta muy sencilla de formular, pero que la CJ-SD no se planteó, a juzgar por su resolución.

Renzo Villagra Herrera, presidente de la CJ-SD, asegura que una de las pruebas de la “transparencia” de la investigación es la citación de 17 personas, entre investigados y testigos. Pero habría que analizar si esos citados respondían a la necesidad de constatar una hipótesis o si fueron llamados sin tener muy en claro hacia dónde apuntaba el caso. Veamos:

La lista de los 17 citados por la Comisión Justicia apenas incluye a dos futbolistas fuera de los tres implicados. CJ-ADFP-SD

Si se restan a los cuatro implicados, quedan 13 testigos. Uno de ellos es el oficial de integridad de la FPF/FIFA que poco o nada podía aportar a dilucidar el caso. Además, seis de ellos son directivos de Sport Boys, Deportivo Coopsol y Unión Huaral, quienes aseguraron desconocer estas prácticas. Además, otros dos son del gremio arbitral, también inadvertidos de todo. Y si se tiene en cuenta que los dos citados por Willy Serrato (presidente y director técnico) no se presentaron, entonces los únicos testigos que podían ofrecer nuevas pistas eran los dos jugadores de Coopsol. Muy poco para lo que estaba en juego.

  1. ¿Por qué no se citó al delegado de Vallejo? Andonaire llegó a admitir que alguien de ese club lo llamó. Era razón suficiente para hacerle la consulta directa.
  2. ¿Por qué no se citó a ningún otro jugador y al técnico de Sport Loreto? El plantel entero recibió el audio de Andonaire. Podrían haber verificado si la orden se cumplió o, en todo caso, encontrar posibles grietas en el cambio de versión del defensa. Más aún si se tiene en cuenta que el club ucayalino acabó perdiendo 6-2 ante Vallejo en un muy flojo partido.
  3. ¿Por qué no se citó a otros jugadores de Unión Huaral o al propio técnico? Si la intención era convencer a “tres o cuatro jugadores”, el comportamiento irregular pudo haber sido advertido al interior del plantel. La delación de Ryan Salazar podría haberse corroborado.

Puntos muertos de un caso incompleto

Queda claro que la Comisión de Justicia de la Segunda División no quiso construir un caso más allá de los dos audios y las dos cartas rectificatorias. Con la negación de las primeras pruebas los comisionados se dieron por satisfechos. Pero, además, no se dieron la tarea de cruzar información para profundizar en hechos relevantes que podían dar luz sobre el caso de fondo: el supuesto pago de los sobornos.

Por ejemplo, dejaron inconclusa la pesquisa sobre el dinero entregado por César Acuña a Fischer Guevara como parte de un “préstamo personal”. En el considerando 3 de la sentencia, la CJ-SD admite que el “favor personal, debido a una necesidad familiar para atender una emergencia, no ha sido acreditado ante esta instancia” (las negritas son nuestras).

¿Cómo un punto clave, que podría tener conexión directa con el ofrecimiento hecho por los jugadores, no genera más atención? ¿Por qué no se buscó mayores detalles al respecto que probaran o desvirtuaran la nueva versión de Fischer Guevara?

Fischer Guevara nunca acreditó ante la CJ-SD en qué gasto el supuesto “préstamo personal” de 5 mil soles que le hizo César Acuña. REPRODUCCIÓN

Otro punto que demuestra la escasa capacidad de la CJ-SD es el referido a lo dicho en cuatro distintos momentos por Lee Andonaire. Según la versión inicial, difundida en el audio, la llamada fue realizada por el propio César Acuña, luego, en la segunda versión dada a un medio televisivo, afirma que no fue el presidente del club trujillano el autor de la comunicación, pero que sí se trató de una llamada del Club César Vallejo. En la tercera versión, en cambio, ofrecida durante su presentación ante los comisionados, asegura que “todo lo expresado en el audio denunciado es producto de un ‘tanteo’ que él de manera intencional genera para, a decir del jugador, descubrir al que estaba haciendo el ofrecimiento de algún incentivo para el partido que su equipo jugaría el siguiente fin de semana ante César Vallejo”. Por último, en su cuarta versión, incluida en la carta notarial en respuesta a la advertencia de Acuña, Andonaire refiere que “se trató de un exceso de su parte y un alardeo con la finalidad de verificar el estado de ánimo del equipo”.

Demasiadas versiones para una misma historia. Esto solo demuestra que el jugador se encontraba bajo presión. Una pista que la CJ-SD no siguió, y prefirió sepultar en el considerando 15:

“De lo que se concluye que dicho dinero no estaría destinado para un supuesto soborno para influenciar en los resultados de los partidos, no encontrándose acreditado si efectivamente se realizó el ofrecimiento”.

Cambios de versiones. Móviles no justificados. Preferencia de las retractaciones. Pistas no seguidas. Ausencia de testigos más idóneos. En resumidas cuentas, una investigación precaria encabezada por una comisión que no mostró los reflejos necesarios para advertir el posible ocultamiento de un caso gravísimo de soborno.

El considerando 16 deja patente la excesiva candidez de la CJ-SD cuando se afirma que “no solo basta la simple afirmación de los supuestos agraviados, sino que se requiere de otras pruebas”. Claro que se requería de otras pruebas, que los comisionados debieron ir sumando con un plan más audaz que cruzara mayores testimonios y que no se limitara a dar por cerrado un caso con la negación de los dos audios, piedras angulares de la denuncia, vía cartas notariales.

En una entrevista a RPP, Villagra Herrera alega que como no son “un órgano jurisdiccional judicial, no pueden pedir peritajes o levantamiento de las comunicaciones”. Desde su punto de vista, las supuestas limitaciones del derecho deportivo evitaron que el caso progresara. Pero como queda demostrado con el análisis, es el plan investigativo el que presenta deficiencias, y eso poco tiene que ver con la falta de otros recursos. Es cierto, con más prerrogativas se pudo cumplir una labor más efectiva, pero es la estrategia la que permite encaminar la investigación.

Según Villagra Herrera, “concretamente no existen pruebas. Una prueba objetiva”. La afirmación reviste cierto grado de ingenuidad para un profesional de su jerarquía. Porque un caso no siempre suele resolverse, como en las películas, con un video o un documento sacado de la manga. Un caso se resuelve a partir de pistas, de la suma de indicios, testimonios cruzados y una tesis sólida. En este caso, la CJ-SD tuvo la oportunidad ante sí de seguir el hilo de la madeja para develar una realidad que es un secreto a voces, pero prefirió conformarse con la salida más cómoda: creer que todo lo afirmado en principio era falso y punto.

José Echeandía, expresidente de la CJ.-FPF, a cargo del famoso caso de soborno de la ‘U’ a jugadores de Torino de Talara en 1996, discrepa de lo dicho por Villagra Herrera en relación a los pocos recursos que tiene una Comisión de Justicia para realizar su labor investigativa:

“Nosotros investigamos a fondo y en esa investigación llegamos a la conclusión de quién era la persona que estaba tratando de torcer ese partido. Una Comisión sí tiene facultades para investigar”, refiere.

De lealtades diversas en el fútbol, Acuña ha demostrado a lo largo de su trayectoria un comportamiento ético cuestionable. COMPOSICIÓN

Lo insólito es que la sentencia en contra de Fischer Guevara y Lee Andonaire (cinco años para cada uno), desde la lógica de la CJ-SD que toma como verdaderas sus versiones vía cartas notariales, sea producto de “alardear” y “generar incertidumbre”, pese a que “no se ha acreditado” si efectivamente el ofrecimiento económico de César Acuña se realizó. Es decir, el caso queda tipificado como “tentativa de amaño”, pero sin alguien detrás del amaño y sin pagos de por medio. Dicho de otro modo, los dos jugadores son inhabilitados por inventarse una historia. Así de risible.

Incluso, el caso de Ryan Salazar (dos años de inhabilitación) también deja una sensación de sinsentido e impunidad. Si bien el futbolista admite haber recibido un ofrecimiento, no aceptado por él, por parte de Sport Boys, no se profundiza en el origen. Es cierto, el jugador prefirió no revelar el nombre de la persona que lo contactó, pero poco o nada realizó la Comisión de Justicia de la Segunda División para seguir esa otra línea de investigación.♦

A la espera de la resolución de la Comisión de Justicia de la Federación Peruana de Fútbol, este martes 12 de diciembre Revista Sudor publicará la segunda parte de este informe: los vínculo trujillanos del presidente de la CJ-SD y las razones por las que otro de los comisionados debió ser recusado.

IMAGEN DE PORTADA: Tomada de la cuenta oficial de Richard Acuña

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