The Girls of the Period Playing Ball, acuarela de la revista Harper's Bazaar de 1869 / National Football Museum

El urgente Mundial de la Igualdad

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Reza nuestra sumilla que estamos convencidos de que el deporte no puede ser visto como una simple actividad física, recreativa o como un espacio aislado y sin contexto, sino que forma parte de una trama social más compleja. Es cierto. Hoy lo sostenemos más que nunca. Hoy que estamos a un día del Mundial de fútbol y que, seguramente estaremos pegados a una pantalla, entendemos que eso que está delante de nosotros no solamente es fútbol, sino una ficción que nos inventamos para ganarnos sin odiarnos y para pelearnos sin matarnos.

Sí, esa, más o menos, es la punta del iceberg de lo que es el fútbol, el parangón que muestra a unos tipos que se visten igual y que le quieren ganar a otros que se visten diferente. Pero, ojo, dije ‘tipos’, así en masculino. Hombres. Hombres como quien escribe. Once hombres contra otros once hombres metidos en un rectángulo y con un hombre al medio que les dice qué pueden y qué no hacer ¿Y las mujeres? También juegan al fútbol, también sueñan de niñas con una pelota y se emocionan hasta la embriaguez cuando su equipo voltea un partido o gana un título. Pero los hombres somos más. Aunque no las superamos en calidad, en el fútbol sí lo hacemos en número, y es por eso que dictamos las reglas invisibles de qué va en qué sitio o qué gusta más y qué menos.

En algunos lugares, claro, la cosa se está poniendo mucho más interesante, pero en este banquete de oportunidades iguales para todos, aún falta mucha carne por poner en la parrilla. Hoy queremos unirnos a la iniciativa de #ElMundialDeLaIgualdad, impulsada por diversos colectivos y entidades privadas como la organización Economía Feminista o el club San Lorenzo de Almagro, para, además de disfrutar la Copa del Mundo, utilizarla como excusa para incitar a los medios tradicionales, a los clubes, a las marcas, a las entidades públicas a que también se unan con el fin de visibilizar esas brechas que aún existen entre un género y otro.

Con la misma esperanza de que este Mundial sea mejor que el anterior y para que —como dijo la escritora argentina Claudia Piñeiro en el prólogo del libro ‘Las dueñas de la pelota. Cuentos de fútbol escritos por mujeres’—, “nos encontremos con plumas femeninas que le den al deporte un punto de vista peculiar, un sonido diferente, palabras que lo cuenten de otro modo…”

Que no se mal entienda: nosotros y nosotras queremos disfrutar el torneo más importante de todos tanto como cualquiera, pero es por eso mismo y porque los ojos de casi todo el planeta estarán puestos en un mismo lugar, que nos urge y nos parece un acto responsable gritar que sí, que se avanza en la lucha contra la desigualdad, pero aún falta, y mucho. Claro, en algunos lugares más que otros.

Desde la REVISTA SUDOR nos hemos comprometido con esta causa y, con un equipo entusiasta y talentoso, trabajaremos durante todo el Mundial para hacer foco sobre esa otra parte del fútbol que va más allá del mismo. Nuestras acciones son concretas: sin caer en lo panfletario, queremos presentar a aquellas mujeres futbolistas que quizá tuvieron que esforzarse el doble que sus colegas hombres para lograr sus sueños: #LaFigurita24, en alusión a la mejor jugadora del país clasificado. Pero también aquellas mujeres que están ligadas a este deporte (periodistas, comentaristas, fotógrafas, locutoras, árbitras, etc.), contar sus historias y convertir su participación muchas veces excepcional en algo que hoy debería ser normal.

Por otro lado, la participación de 32 naciones en el torneo también nos permitirá ahondar en datos de cada una de ellas y entender cómo se desarrolla el mundo para las mujeres en diferentes espacios. El apartado #ElMundialDeLaIgualdad permitirá dar los resultados de los 64 encuentros, a partir de estos cinco criterios (número de feminicidios por año, porcentaje de mujeres con acceso a la educación superior, año de inicio del sufragio femenino, porcentaje de mujeres que han sufrido acoso sexual y número de violaciones sexuales por año en paralelo), en paralelo a los resultados deportivos. Así lograremos visibilizar esta preocupación mundial.

La violencia machista y el acoso contra las mujeres se ha vuelto un fenómeno transversal en lo que llamamos civilización y presentar cifras de lo que esto significa quizá no haga que estas desciendan, pero sí ayudará a que, poco a poco, los hombres entremos en ese proceso de deconstrucción y adopción de una nueva consciencia.

Con la misma esperanza de que este Mundial sea mejor que el anterior y para que —como dijo la escritora argentina Claudia Piñeiro en el prólogo del libro ‘Las dueñas de la pelota. Cuentos de fútbol escritos por mujeres’—, “nos encontremos con plumas femeninas que le den al deporte un punto de vista peculiar, un sonido diferente, palabras que lo cuenten de otro modo”, la REVISTA SUDOR dejará todo el periodismo en aquella cancha en las que ellas serán tan protagonistas como ellos.

La primera vez que sudó consciente fue por diversión. La segunda, por miedo. Hijo único y nieto único, no tuvo con quién andar en su primera infancia hasta que salió a la calle donde se jugaba al fútbol corriendo, se iba al colegio al trote y se cogía el bus a la universidad al galope. En todas estas actividades, desde que nació hasta que se hizo grande, se sudaba. Después empezó a escribir y se dio cuenta de que no había más fluidos recorriéndole el cuerpo, y empezó a hallar su lugar en el mundo. En medio de esa aparente calma y paz, fue después que entendió que el periodismo y la literatura eran tan físicos como mentales, hasta que lo alcanzó la paternidad y tuvo a Rafaela, su primera hija. Ese día, sudó frío.

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