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La Marsellesa retumba en Rusia sin Karim

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Tchaikovsky elevó la derrota napoleónica a una esfera superlativa. Hizo una composición a la altura de la legendaria victoria rusa. La salva de cañones y campanadas desata el éxtasis del melómano. La Obertura 1812 tiene matices ruso y francés. Existe un potente contrapunto solo para dejar de lado a La Marsellesa y erigir el Dios salve al zar hasta el paroxismo de placer.

Seiscientos mil 500 guerreros de la Grande Armée cruzaron el río Niemen —ubicado entre Bielorrusia y Lituania. A todos ellos les consumió el hambre y las bajas temperaturas. Seis meses después, mermada la invasión de Bonaparte, sobrevivieron poco menos de 45 mil soldados. A ninguno les quedó un ápice de ánimo para retornar a Rusia. Ahora, doscientos seis años después, veintitrés hombres, bajo la batuta de un comando técnico de lujo, toman el relevo y van por el vuelto. En el camino dejaron sin aliento a peruanos, australianos y, contra los daneses, alinearon a sus suplentes.

La alegoría se torna inevitable. El seleccionado francés, puntera del Grupo A, hizo un festín ante Messi, Mascherano y compañía en octavos de final. Mbappé, Griezmann, Pogba y varias estrellas quieren la gloria en el mismo lugar que Napoleón probó la amargura de su primera derrota. A todo esto, ¿la figura de Karim Benzema hace falta en ese equipo de ensueño?

En estos instantes Rusia vive un verano centelleante, sin opción a una extensa bocanada de noche. El jugador del Real Madrid disfruta del sol, pero al otro lado del mundo, en la cosmopolita Miami, Estados Unidos. Luego de la explosión del caso Valbuena, el estratega Didier Deschamps, técnico del seleccionado francés y excampeón mundialista en Francia 1998, le retiró la confianza al delantero el pasado 8 de octubre del 2015. Desde aquel día jamás volvió a vestirse de galo.

De nada sirvieron los denodados esfuerzos por limpiar su imagen, menos aún las distinciones individuales ni las cuatro Champions League ganadas a pulso, y con muchos de sus goles. Tampoco sirvió el completo documental Le K Benzema (El caso Benzema) emitido en Netflix un mes antes de la cita mundialista. Esta vez los descuentos no le sirvieron al experimentado ariete. Francia puede darse el lujo de prescindir de sus servicios y poner en su lugar a Olivier Giroud, quien, sin tener los laureles de Karim y estar ausente en la tabla goleadora en Rusia 2018, sabe fomentar los espacios suficientes para darle cabida a Kylian o Antoine y así pulverizar las redes que hagan falta para alzarse con la Copa de la FIFA.

Francia puede darse el lujo de prescindir de los servicios de Benzema y poner en su lugar a Olivier Giroud, quien, sin tener los laureles de Karim y estar ausente en la tabla goleadora en Rusia 2018, sabe fomentar los espacios suficientes para darle cabida a Kylian o Antoine y puedan pulverizar las redes que hagan falta para alzarse con la Copa de la FIFA”

«Este no es mi país y la gente me quiere», atina a decir Karim y una solitaria sonrisa de medialuna asoma en ese rostro afligido. En Le K Benzema, largometraje dirigido por los documentalistas Florent Bodin y Damien Piscarel, se detalla la historia profesional del jugador francés con ascendencia argelina. «Para mí Karim es una mezcla de Ronaldo, el brasileño, y de Zidane. Juega detrás de los delanteros, como solía hacerlo Zidane, y anota goles como Ronaldo (…) vi algo en él y sigo enamorado de él» afirma Florentino Pérez, líder absoluto del Real Madrid.

Sorprende los elogios, es cierto, porque quienes aman el fútbol en su esencia pueden encontrar mucha exageración en lo dicho por el presidente madridista. Como sabemos, Benzema tiene en el dorsal el 9 y ha ganado más Champions que Zizou o el Fenómeno juntos, no por ello tiene sus aptitudes dentro del campo. Hizo goles de tijera, de taco y el oportunismo ha sido su aliado máximo. Busca marcar, a pesar de estar a la sombra del hombre récord Cristiano Ronaldo. Felizmente, para su suerte, supo mojar las redes en instancias finales y marcar el camino del triunfo de los merengues.

La controversia con Karim llega por Mathieu Valbuena, exseleccionado francés y compañero del 9, cuando vive la deshonra al ser esposado y llamado a declarar en la sede de la policía judicial de Versalles, a las afueras de París. Era 4 de noviembre de 2015 y «estuve en custodia como si fuera un ladrón o algo así» recuerda Karim siempre con una sonrisa atiborrada de tristeza. En junio de 2015, Valbuena, quien estaba bajo las órdenes de Deschamps, recibe una llamada anónima con la finalidad de chantajearlo con 150 mil euros a cambio de no hacer viral un vídeo sexual explícito del entonces jugador del Lyon y actual mediapunta del Fenerbahçe SK de la Superliga de Turquía. El nombre de Benzema aparece en las escuchas telefónicas de su tocayo y amigo de la infancia Karim Zenati, principal sospechoso del chantaje a Valbuena. Motivo insuficiente para hacer añicos la carrera de un jugador de élite.

El genio francés Zinadine Zidane hasta el último suspiro de su mandato merengue protegió a Benzema de los dardos instaurados por diversos medios. Sus compañeros hicieron causa común, con CR7 a la cabeza, para impedir un fichaje que supliera a Karim por su ausencia goleadora.

En sus fueros internos, Benzema habría deseado que dicho apoyo se extendiera hasta la Federación Francesa de Fútbol (FFF) o conmoviera al inquebrantable estratega Didier Deschamps, quien tiene en sus planes entonar tres veces más La Marsellesa en Rusia. ©

Soy un fondista de quinta categoría. Prefiero el frío por encima del calor, y la lluvia confundirse con el sudor. También soy penúltimo en la fila, el back central que traba el estentóreo gol. Aunque mayor proeza encuentro en la soledad que atraviesa su blando cuchillo bajo el arco. Entiendo a los admiradores del tiki-taka, el paroxismo de placer, pero elijo el catenaccio, la marca zonal, la cortina y la potencia del contragolpe. Heroísmo puro.

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